Enfermedad Periodontal

Odontologia
Enfermedad Periodontal
Tabla de Contenidos

7 Síntomas, Tratamiento y Cómo Prevenirla

La enfermedad periodontal afecta a entre el 30% y el 40% de los adultos en España y es la primera causa de pérdida dental en mayores de 35 años, según datos del Consejo General de Dentistas. Comienza como una gingivitis (inflamación reversible de las encías) y, si no se trata, progresa a periodontitis: una infección crónica que destruye el hueso que sujeta los dientes hasta provocar movilidad y, finalmente, la pérdida de las piezas. En nuestra clínica de periodoncia en Sevilla Este diagnosticamos la enfermedad periodontal con sondaje digital, radiografía y periodontograma completo para determinar el estadio exacto y aplicar el tratamiento más eficaz en cada caso.

La Dra. Lara Navarro Manosalbas, colegiada 2054, con más de 20 años de experiencia, dirige el protocolo periodontal en Clínica Manosalbas. El abordaje no se limita a una “limpieza profunda”: incluye diagnóstico diferencial (gingivitis vs. periodontitis vs. mucositis periimplantaria), terapia activa (raspado y alisado radicular), cirugía periodontal cuando está indicada, y un programa de mantenimiento personalizado.

Datos clave sobre la enfermedad periodontal en España:

Dato Detalle
Prevalencia en adultos 30–40% de la población adulta española
Primera causa de pérdida dental Sí, en mayores de 35 años (por encima de la caries)
Gingivitis (fase inicial) Reversible con limpieza profesional + mejora de higiene
Periodontitis (fase avanzada) No reversible, pero sí estabilizable con tratamiento
Factor de riesgo principal Acumulación de placa bacteriana / sarro subgingival
Relación con enfermedades sistémicas Diabetes, enfermedades cardiovasculares, parto prematuro
Tabaco y periodontitis Multiplica por 3–6 el riesgo de periodontitis severa

¿Qué es la enfermedad periodontal y por qué es peligrosa?

La enfermedad periodontal es una infección bacteriana crónica que destruye los tejidos de soporte del diente: encía, ligamento periodontal y hueso alveolar. Empieza siempre por la acumulación de placa bacteriana (biofilm) en el surco entre el diente y la encía. Si la placa no se elimina con el cepillado y el hilo dental, se mineraliza y se convierte en sarro (cálculo dental), que solo puede retirar un profesional con instrumentación específica.

La peligrosidad de la periodontitis va más allá de la boca. Las bacterias periodontales (especialmente Porphyromonas gingivalis) acceden al torrente sanguíneo a través de las encías inflamadas y han sido asociadas en múltiples estudios clínicos con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, descompensación de la diabetes tipo 2, complicaciones en el embarazo (parto prematuro, bajo peso al nacer), y más recientemente con el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer. Tratar la periodontitis no es solo salvar dientes: es proteger la salud general.

7 síntomas de enfermedad periodontal que no debes ignorar

La enfermedad periodontal es silenciosa: no duele hasta que está avanzada. Por eso es fundamental reconocer las señales tempranas. Si identificas 2 o más de estos síntomas, es recomendable una valoración periodontal profesional:

  1. Encías que sangran al cepillarte o al usar hilo dental: es el síntoma más frecuente y el que más se ignora. Las encías sanas no sangran. Si ves sangre al cepillarte, por suave que sea, hay inflamación. Y la inflamación gingival es el primer estadio de la enfermedad periodontal.
  2. Encías enrojecidas, hinchadas o sensibles: la encía sana es de color rosa pálido y textura punteada (como piel de naranja). Si está roja, brillante, abultada o duele al tocarla, hay gingivitis activa.
  3. Retracción de encías (dientes que parecen más largos): la encía se retira hacia la raíz dejando expuesta una parte del diente que antes estaba cubierta. El paciente percibe que sus dientes “han crecido” o que se ven más largos de lo normal. Esta retracción indica pérdida de inserción periodontal.
  4. Mal aliento persistente (halitosis): las bolsas periodontales (el espacio que se abre entre la encía y el diente cuando la enfermedad avanza) acumulan bacterias anaerobias que producen compuestos volátiles de azufre. Este mal aliento no responde a enjuagues ni chicles porque el origen está debajo de la encía.
  5. Sensibilidad al frío, al calor o al cepillarse: la retracción gingival expone la raíz del diente (cemento radicular), que es mucho más sensible que el esmalte. El paciente nota dolor agudo al beber algo frío, al comer alimentos calientes o incluso al pasar el cepillo por la zona expuesta.
  6. Movilidad de alguna pieza dental: cuando la periodontitis ha destruido hueso de forma significativa, los dientes empiezan a moverse. Al principio es una movilidad sutil (el paciente nota que el diente “cede” ligeramente al morder). En fases avanzadas, el diente se mueve visiblemente y puede cambiar de posición, abriendo espacios entre piezas que antes estaban juntas.
  7. Supuración (pus) entre la encía y el diente: la presencia de pus al presionar la encía o de forma espontánea indica un absceso periodontal. Es una urgencia: requiere tratamiento inmediato para drenar la infección y evitar que se extienda al hueso.

Gingivitis vs. periodontitis: ¿cuál es la diferencia?

Muchos pacientes confunden ambos términos. La diferencia es clínicamente crítica porque determina si el daño es reversible o no:

Gingivitis Periodontitis
Qué afecta Solo la encía (tejido blando) Encía + ligamento + hueso alveolar
Reversibilidad Sí, 100% reversible con tratamiento No reversible, pero estabilizable
Pérdida de hueso No Sí (irreversible una vez perdido)
Síntomas principales Sangrado, enrojecimiento, hinchazón Los mismos + retracción, movilidad, bolsas, pus
Dolor Raro (leve molestia al cepillar) Solo en fases avanzadas o absceso
Profundidad del surco gingival 1–3 mm (normal o leve inflamación) >4 mm (bolsas periodontales)
Tratamiento Limpieza profesional + mejora de higiene Raspado y alisado radicular ± cirugía + mantenimiento
Riesgo de pérdida dental Ninguno (si se trata) Alto (si no se trata ni se mantiene)

La gingivitis es la “ventana de oportunidad”: si se detecta y se trata en esta fase, la encía se recupera completamente. Una vez que la gingivitis evoluciona a periodontitis y hay pérdida de hueso, ese hueso no se regenera de forma espontánea. El tratamiento periodontal detiene la destrucción y estabiliza la situación, pero no recupera lo perdido (salvo en casos seleccionados con cirugía regenerativa).

¿Cómo se trata la enfermedad periodontal? Fases del tratamiento

El tratamiento periodontal en Clínica Manosalbas sigue un protocolo escalonado de 4 fases:

  1. Diagnóstico completo (1ª cita, 45–60 min): se realiza un periodontograma completo (sondaje de las 6 caras de cada diente con sonda periodontal calibrada para medir la profundidad de las bolsas), radiografías periapicales o panorámica digital para evaluar la pérdida ósea, y fotografías clínicas intraorales. Con estos datos se clasifica la enfermedad según el nuevo sistema de estadios y grados (clasificación de Chicago 2017): estadio I (gingivitis), estadio II (periodontitis leve), estadio III (moderada) y estadio IV (severa, con riesgo de pérdida dental).
  2. Terapia básica — raspado y alisado radicular (2–4 citas, 45–60 min cada una): bajo anestesia local, se eliminan los depósitos de sarro y la placa bacteriana que se acumulan debajo de la línea de las encías (sarro subgingival) y se alisan las superficies radiculares para que la encía pueda readherirse al diente. En Clínica Manosalbas se combina instrumentación ultrasónica con curetas manuales de Gracey y sistema Air Flow subgingival con polvos de eritritol. Se realiza por cuadrantes (1–2 cuadrantes por sesión) a lo largo de 2–3 semanas.
  3. Reevaluación (6–8 semanas después de completar la fase 2): se repite el sondaje periodontal para medir la respuesta al tratamiento. Si las bolsas se han reducido a ≤3 mm y no hay sangrado, la enfermedad está estabilizada y se pasa a la fase de mantenimiento. Si quedan bolsas residuales >5 mm con sangrado persistente, se valora cirugía periodontal.
  4. Mantenimiento periodontal (de por vida, cada 3–6 meses): la periodontitis es una enfermedad crónica: se controla pero no se cura. El mantenimiento incluye sondaje de control, limpieza subgingival de las zonas problemáticas, refuerzo de técnica de higiene y radiografía anual de control. La frecuencia (cada 3, 4 o 6 meses) depende del estadio y del riesgo individual de cada paciente.

¿Se puede prevenir la enfermedad periodontal?

Sí. La gingivitis es 100% prevenible y la periodontitis es evitable en la gran mayoría de los casos si se mantiene una higiene oral correcta y se acude a revisiones periódicas. El protocolo preventivo que recomendamos en Clínica Manosalbas:

Cepillado 2–3 veces al día con técnica correcta: cepillo eléctrico o manual de cerdas suaves, inclinado 45º hacia la encía, movimientos cortos y suaves. Cambiar el cepillo (o el cabezal) cada 3 meses.

Limpieza interdental diaria: hilo dental, cepillos interdentales o irrigador bucal para eliminar la placa entre los dientes, donde el cepillo no llega. El 40% de la superficie dental está entre los dientes: si no limpias ahí, estás dejando sin limpiar casi la mitad de tu boca.

Limpieza profesional cada 6–12 meses: incluso con una higiene impecable, el sarro tiende a acumularse en zonas de difícil acceso (cara lingual de los incisivos inferiores, zona posterior de los últimos molares). La limpieza profesional con ultrasonidos y Air Flow elimina estos depósitos antes de que provoquen inflamación.

No fumar: el tabaco multiplica por 3–6 el riesgo de periodontitis severa, reduce el aporte sanguíneo a las encías (enmascara el sangrado, haciendo que la enfermedad avance “en silencio”) y empeora drásticamente la respuesta al tratamiento periodontal. Dejar de fumar es la medida preventiva más impactante que puede tomar un paciente con riesgo periodontal.

Controlar la diabetes: la diabetes mal controlada (HbA1c >7%) duplica el riesgo de periodontitis, y la periodontitis a su vez dificulta el control glucémico. Es una relación bidireccional que hace imprescindible el abordaje conjunto médico-odontológico.

¿Puedo ponerme implantes dentales si tengo periodontitis?

Sí, pero solo después de estabilizar la enfermedad periodontal. Colocar un implante dental en una boca con periodontitis activa es una contraindicación relativa: las mismas bacterias que destruyen el hueso alrededor de los dientes naturales pueden destruir el hueso alrededor del implante (periimplantitis), haciendo que fracase.

El protocolo en Clínica Manosalbas es: primero tratamiento periodontal completo (raspado + alisado + reevaluación + mantenimiento). Una vez que la enfermedad está estabilizada (bolsas ≤3 mm, sin sangrado activo, buena higiene), se puede planificar la colocación de implantes con seguridad. Además, el mantenimiento periodontal posterior se integra con el mantenimiento de los implantes para prevenir la periimplantitis.

¿Qué es la gingivectomía y cuándo está indicada?

La gingivectomía es una cirugía menor que elimina exceso de encía para corregir la llamada “sonrisa gingival” (cuando la encía cubre demasiado el diente y los dientes se ven pequeños o cuadrados). No es un tratamiento de la enfermedad periodontal en sí, sino un procedimiento de estética periodontal. Puedes encontrar información detallada en nuestra guía completa sobre gingivectomía.

También se utiliza la gingivectomía en pacientes con hiperplasia gingival (crecimiento excesivo de la encía, a menudo causado por medicamentos como la fenitoina, ciclosporina o nifedipino) para eliminar el tejido sobrante y facilitar la higiene. Es un procedimiento rápido (20–40 minutos), indoloro (bajo anestesia local) y con una recuperación de 7–10 días.

Preguntas frecuentes sobre enfermedad periodontal

  1. ¿La periodontitis se cura?

La periodontitis no se cura en sentido estricto: el hueso perdido no se regenera espontáneamente. Sin embargo, sí se estabiliza con tratamiento periodontal activo (raspado y alisado radicular, cirugía si es necesaria) y se mantiene controlada con visitas de mantenimiento cada 3–6 meses de por vida. Con un mantenimiento adecuado, la mayoría de pacientes conservan sus dientes durante décadas. Sin mantenimiento, la enfermedad recidiva y la pérdida ósea continúa.

  1. ¿La enfermedad periodontal afecta a la salud general?

Sí. Las bacterias periodontales acceden al torrente sanguíneo a través de las encías inflamadas. La evidencia científica ha demostrado asociación entre periodontitis y mayor riesgo cardiovascular (endocarditis, aterosclerosis), peor control de la diabetes tipo 2 (relación bidireccional), complicaciones obstétricas (parto prematuro, bajo peso al nacer), enfermedades respiratorias (neumonía por aspiración en pacientes mayores) y deterioro cognitivo. Tratar las encías es cuidar la salud general.

  1. ¿El raspado y alisado radicular duele?

Se realiza bajo anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor durante el procedimiento. Después de la sesión es normal notar las encías sensibles durante 2–3 días y cierta sensibilidad al frío por la exposición de las superficies radiculares (que estaban cubiertas por sarro). Estas molestias se controlan con analgésicos básicos y remiten en pocos días. El resultado a medio plazo es una reducción significativa de la inflamación, el sangrado y la profundidad de las bolsas.

  1. ¿Con qué frecuencia debo acudir al mantenimiento periodontal?

Depende del estadio de la enfermedad y de los factores de riesgo del paciente. Como referencia: periodontitis leve (estadio II) bien controlada en paciente no fumador con buena higiene: cada 6 meses. Periodontitis moderada (estadio III) o paciente fumador: cada 3–4 meses. Periodontitis severa (estadio IV) o paciente con diabetes mal controlada: cada 3 meses. La Dra. Lara ajusta la frecuencia de forma individualizada tras cada reevaluación.

  1. ¿Mis encías sangran porque me cepillo demasiado fuerte?

No. Las encías sanas no sangran aunque se cepillen con fuerza (aunque cepillar con fuerza tampoco es recomendable, porque provoca abrasión del esmalte y retracción gingival). El sangrado gingival es siempre signo de inflamación, es decir, de gingivitis como mínimo. La causa no es el cepillado, sino las bacterias de la placa acumulada en el surco gingival. Paradjicamente, la solución es cepillarse más (no menos), pero con técnica correcta: cerdas suaves, inclinación de 45º, movimientos cortos. El sangrado debería reducirse en 10–14 días si se mejora la higiene. Si persiste, hay que acudir al dentista.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad